CUENTOS Y CANCIONES PARA COMPARTIR EN FAMILIA

 

 

EL POLLITO LITO

EL POLLITO LITO EN SU CASCARÓN

DUERME CALENTITO, DUERME EN SU COLCHÓN

LE CRECEN LAS ALAS Y QUIERE VOLAR

LE CRECE EL PIQUITO Y QUIERE PICOTEAR

LE CRECEN LAS FUERZAS, ROMPE EL CASCARÓN

EL POLLITO LITO HA NACIDO HOY

 

LA FAMILIA

ESTE DEDO ES LA MAMÁ

ESTE OTRO ES EL PAPÁ

EL MÁS GRANDE ES EL HERMANO

CON LA NENA DE LA MANO

EL CHIQUITO VA DETRÁS

LA FAMILIA VA A PASEAR

 

MIS MANOS

A MIS MANOS A MIS MANOS YO LAS MUEVO

Y LAS PASEO Y LAS PASEO

A MIS MANOS A MIS MANOS YO LAS MUEVO

Y LAS PASEO HACIENDO ASÍ

HACIENDO RUIDO Y MUECHO RUIDO

MOVIENDO LOS PIES, LAS MANOS TAMBIÉN.

SI YO PONGO MIS DOS MANOS PARA ARRIBA

MIS DOS MANOS TOCAN EL CIELO

SI YO PONGO MIS DOS MANOS PARA ABAJO

MIS DOS MANOS TOCAN EL SUELO

ARRIBA, ARRIBA EL CIELO

ABAJO, ABAJO EL SUELO

MIS DOS MANOS DICEN CHAU

Y SE VAN A DESCANSAR

 

LA PULGA AVENTURERA


UNA PULGA AVENTURERA

DECIDIÓ SALIR DE VIAJE

PREPARÓ SU EQUIPAJE

Y A LA PUERTA SE ASOMÓ

VINO UN PERRO MUY LANUDO

CAMINANDO MUY TRANQUILO

VOY A IR EN COLECTIVO

DIJO LA PULGA Y SALTÓ

Y ASÍ SI SI VIAJÓ JÓ JÓ JÓ

EN LA OREJA DE UN PERRO LANUDO

Y ASÍ SI SI VIAJÓ JÓ JÓ

QUIÉN SABE HASTA DÓNDE LLEGÓ

 

MI CASITA

YO TENGO UNA CASITA QUE ES ASÍ ASÍ

QUE POR LA CHIMENEA SALE EL HUMO ASÍ ASÍ

QUE CUANDO QUIERO ENTRAR YO GOLPEO ASÍ ASÍ

ME LUSTRO LOS ZAPATOS ASÍ ASÍ ASÍ




EL ELEFANTE ENCADENADO:

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí, como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:

¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

-Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y solo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro, y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso que vemos en el circo, no escapa porque cree, pobre, que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez.

"Recuentos para Demián" J.Bucay



Te invitamos a enviarnos tu experiencia contando lo que te pasa con los saltitos
(con autorización de tus papás), adivinanzas, chistes, dibujos o lo que se te ocurra.


NUEVA SEDE

Senillosa 730
(a una cuadra de Av de la plata y Av Directorio)

Telèfono 4923-6282

(solo en horario de secretaría,
sábados de 11 a 14 hs)


Celular: 15-6575-4497
(todos los días)

e-mail: info@aat.org.ar


Arriba