NIÑOS DISFLUENTES.
Abordaje integral de la dinámica familiar.

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Lic. Claudia L. Díaz

Fonoaudióloga.

Egresada de la Universidad de Buenos Aires

Especialista en Tartamudez.

Miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Tartamudez.

Práctica privada y centros privados.

 

Lic. Susana R. Merlo.

Psicopedagoga.

Egresada de la Universidad C.A.E.C.E.

Egresada de A.P.N.A.D. Asociación de Psicología de niños y adolescentes.

Práctica en Instituciones educativas y privadas.

 


Este trabajo intenta reflexionar acerca del rol de la familia dentro del tratamiento de una disfluencia y surge de las experiencias recogidas  durante 2 años en un grupo de padres, en la localidad de Villa Ballester, pcia. De Buenos Aires, Argentina.

Sobre estos intercambios en este taller de padres de niños en tratamiento, nos planteamos algunos interrogantes y pensamos acerca de ellos.

La necesidad de crear este espacio de reflexión surje al considerar que el entorno del niño es fundamental en el proceso de estimulación de la fluidez del habla. La familia actúa como reguladora de la dinámica comunicativa.

Por estas razones se decide incluir a los padres en un grupo de trabajo con una frecuencia mensual.

Todos los que trabajamos con niños sabemos de la ligazón emocional que sostiene éste con el entorno familiar más directo, sobre todo en los primeros años de vida.

El estilo comunicativo, la modalidad de interacción familiar, imprimirán su característica en un niño  en pleno desarrollo. Por ello sostenemos que el abordaje debe ser integral. En cuanto a la modalidad de operar nos propusimos que los padres no nos vieran como representantes de directivas sino en la actitud de favorecer la circulación de comentarios, experiencias, creando dinámicas disparadoras para la participación general.

Con esta dinámica, los objetivos iniciales propuestos fueron:

  • Bajar la ansiedad de los padres.
  • Conocer y comprender la disfluencia y su abordaje.
  • Contener y facilitar un cambio necesario en la interacción comunicativa de la familia.
  • Favorecer el intercambio de experiencias entre los padres.
  • Quitarle peso al lenguaje oral como única forma de comunicación.
  • Blanquear los sentimientos que provocan en los padres, esta dificultad.
  • Rastrear en ellos mismos con qué herramientas cuentan para  abordar esta situación.
  • Vivenciar en forma práctica la facilidad, la continuidad, la lentitud, la comodidad, pilares en la construcción de la fluidez.

Tener en cuenta el factor cultural, en referencia a la generalización del conocimiento actual de esta problemática: chistes, programas de T.V., prejuicios, preconceptos, proyecciones cinematográficas.

Buscando referencias teóricas, nos pareció importante la siguiente cita de Freud. En cuanto al Narcisismo, Freud escribió: “en  la actitud cariñosa de los padres a los hijos, se encuentra la vuelta al propio narcisismo; el hijo es destinatario de toda la perfección, carencia de defectos, por lo tanto las limitaciones para él desaparecerán. Deberá concretar los deseos incumplidos de sus padres y llegar a ser un gran hombre o casarse con un príncipe para compensar a su madre.”

Creemos que responde claramente a un interrogante surgido en el grupo de padres. Si estas características están presentes en el comienzo del vínculo padre-hijo que se esta construyendo ¿qué pasa cuando el hijo no sostiene esa imagen? Los hijos afortunadamente, nunca responden plenamente a las expectativas de sus progenitores.

Cuando se presenta una dificultad, como en este caso en la comunicación, los padres sufren una gama de sentimientos, que van de la culpa a la negación.

Si alguno de ellos fue o es aún disfluente, suele revivir frustración, omnipotencia y desilusión propias, en el niño.

Estos sentimientos se manifiestan, por ejemplo en algunos padres, negándose a concurrir al grupo pensando que, solos lograrán manejar la situación.

Una de las mamás, con más tiempo trabajando en el grupo, sostiene que su hijo mejoró cuando ella lo pudo aceptar como disfluente. Hecho al que se negaba por pensar que corrigiéndolo, el síntoma remitiría.

Por seo creemos que, uno de los principales objetivos de este trabajo consiste en legalizar, validar los sentimientos que genera esta situación: un hijo con una dificultad. Éstos no son exclusivos de la disfluencia sino, del solo hecho de enfrentarse a una respuesta que no es la esperada.

Podemos decir entonces que, la reacción que desarrollan los padres frente a lo planteado, a veces es variable y pueden decidir el abandono del grupo.

Los niños conocen y sienten la actitud general que los padres tienen en el proceso de la construcción de la fluidez; podemos decir que se sienten más fuertes y apoyados al saber que son acompañados en ese camino, por ejemplo concretando el encuentro con otros papás.

En este sentido sabemos que el aparato psíquico se constituye en el seno de una familia, marcado por la tendencia innata. En este proceso el niño necesita de un adulto, en general su madre, que puede decodificar sus pensamientos, emociones y que ayude a transformar el desorden interno, en sensación de plenitud, de satisfacción y de calma. Así va permitiendo y apoyando este proceso madurativo.

Un factor que se desprende de algunos comentarios anteriores es el de la exigencia. Relacionar las demandas y las capacidades lingüísticas y cognitivas del niño, lleva a poder interpretar las fluctuaciones en la fluidez o la facilidad o dificultad de adueñarse de ella.

La reacción de los padres ante la disfluencia puede conducir a que el niño adopte distintas conductas, como de evitación o negativas en general; es decir que varía la brecha entre las demandas y las capacidades según el avance de una con respecto a la otra. (referencia del Dr. Peters.)

A modo de conclusiones, luego de la elaboración y revisión de nuestros encuentros con el grupo de padres, creemos que esta orientación favoreció que, la mayoría de los padres al finalizar cada año de trabajo sintieran que habían participado en la recuperación de la fluidez de sus hijos. También nos remite a reflexionar sobre el concepto de familia, sobre nuestra forma de vida en familia.

Los padres dicen: ”los días no alcanzan”, pero paradójicamente, el hogar necesita de tiempos más lentos. “ La espera, la paciencia, ¿qué necesitás?, qué sucede entonces con la necesidad de escuchar; cómo le reconozco al otro un lugar, lo hago o no partícipe de mi mundo. Puedo darle la mirada, algo intangible recuperando así un mundo de seres humanos.

Recupero afectos, recupero familia porque ese tiempo aparentemente lento, es el tiempo familiar.

Eso sí, cada familia deberá encontrar sus propios tiempos para aprender a preservarlos.

Finalmente, citando a Jaime Barylko, pedagogo y psicólogo argentino, concluimos que la familia es el hogar de la comunicación.

En casa nos encontramos cara a cara, despojados de títulos; no evaluamos, allí valoramos. Para esto esta la familia hoy. Y eso no es fácil; pero ya decían antiguamente que“ la medida del esfuerzo es la medida de la felicidad“.

 

Bibliografía:

  •  Freud, Sigmund; Introducción al Narcisismo. Obras Completas.

  •  Actas de la 1º Jornadas Nacionales sobre Disfluencias.

  • Herman Peters  Año 1998.

  • Winnicott, Donald; Preocupación maternal primaria en Escritos de Pediatría y Psi