Asociaciòn Argentina de Tartamudez

Neurofisiología de la Tartamudez










Neurofisiología de la tartamudez

¿QUÉ ES LA TARTAMUDEZ?:

La tartamudez es una dificultad que provoca una alteración funcional y dinámica de la fluidez.  Su origen es complejo, pero recientes investigaciones afirman que es probable un factor genético y que su manifestación hereditaria confirma su base biológica, íntimamente relacionada a un compromiso cognitivo, lingüístico, emocional y del sistema motor del habla.

Todos estos elementos, interrelacionados entre sí y potenciados por un factor desencadenante del medio, producen este trastorno funcional dinámico que se revierte totalmente cuanto más cercana es la intervención del comienzo de la dificultad.

Las investigaciones en resonancia nuclear magnética y las mediciones de la activación cerebral por mayor irrigación sanguínea demuestran el compromiso de funciones cerebrales superiores en la tartamudez.

Existen procesos neuronales diferentes demostrados en la fisiología de la tartamudez vinculados con la planificación en la construcción del habla.

 

 

El predominio de cada uno de estos elementos daría un perfil diferenciado en la relación que existe entre la persona y su dificultad y en su posibilidad de accionar hacia el medio que la rodea.

El cambio en la relación intrapersonal, el aumento de las habilidades para sostener la continuidad del habla y la modificación de las actitudes relacionadas fundamentalmente con el miedo, en la interacción verbal, son los objetivos básicos de todo tratamiento. A esto se le debe sumar la capacitación adecuada del profesional y su compromiso ético y humano.

 

 Primeras Jornadas Nacionales sobre Disfluencias:

 Algunas consideraciones especiales sobre el “EVITAR” en el tratamiento de personas adultas que tartamudean:

 Resumen

 El objeto de esta presentación es considerar la disfluencia en los adultos y establecer diferencias entre “Tartamudear” y “Tartamudear + Evitar”:

 


W.Webster, investigador y persona que tartamudea, afirma que el “evitar” no solo aumenta el miedo y la sensibilidad a trabarse, sino que en términos de mecanismos cerebrales, esta tartamudez oculta, interior, lo que produce además es un aumento de la activación del Hemisferio Cerebral Derecho (H.C.D.), y su influencia en los sistemas motores del habla, ya frágiles, del Hemisferio Cerebral Izquierdo (H.C.I.).

En este trabajo vamos a estudiar qué implicancias tiene esta situación en el tratamiento de las personas adultas que tartamudean.

Podemos ya afirmar, que la tartamudez tiene una base biológica, que ocurre más frecuentemente en varones que en mujeres, que es universal, ya que se la encuentra en todas las culturas y lenguajes y además ocurre más frecuentemente en algunas familias que en otras.

Que la Tartamudez tenga base biologica, no quiere decir que no se pueda prevenir

Existen diferencias en el funcionemiento cerebral comparando una persona que tartamudea de otra que no; y el grado de severidad de esta dificultad estaría manifestado, según Walter Moore, por la participación en el procesamiento del Hemisferio Cerebral Derecho por un lado, y con aspectos relacionados con el control motor del habla por el otro.

Aunque primariamente esta sea una dificultad biológica, secundariamente hay factores emocionales y psicológicos que influyen directamente en la tartamudez y ademas juegan un rol fundamental en la neuro-psicología de la misma.

Según el modelo de Webster, los mecanismos neurales del habla y del lenguaje en las personas disfluentes son bilaterales y no unilaterales en el H.C.I. Como resultado de esto, hay un doble comando que enerva la musculatura del mismo.

A veces, estos comandos no pueden sincronizarse unos con otros y como consecuencia de esta asimetría, los patrones de coordinación secuencial de la musculatura del habla se interrumpen repentinamente y el resultado son los bloqueos, las prolongaciones, las repeticiones, etc.

La mayor activación del H.C.D. durante el habla y la fragilidad del H.C.I. para sostener el control en el sistema motor del habla, en presencia de un área motora suplementaria en el H.C.D., determinaría la severidad de la dificultad.

A mayor severidad, más dificultad en suprimir o reprimir la manifestación clásica de la tartamudez.  Si esto ocurre, las consecuencias serán largos silencios tensos, “sin manifestación exterior”, o la “tartamudez oculta”, donde “la disrupción se traslada a lo cognitivo, lo lingüístico y lo emocional”.

 

Beatriz Biain de Touzet
Echeverría   2296“A” 1428 Capital Federal

 

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