A.A.T
La tartamudez de 8 a 13 años

 


La tartamudez no es ningún chiste…

A nadie le gusta trabarse al hablar.  Cuando tartamudeás algunas palabras son difíciles de decir.  A veces sentís que tu garganta está cerrada y que no podés decir lo que querés. 
O a veces repetís varias veces la primera parte de una palabra.

Para poder seguir hablando, a veces hacés fuerza; pero cuanta más fuerza hacés, más te trabás. Sentís la fuerza en tu panza y empezás a hacer un montón de cosas raras con tu boca y con tu cara para poder seguir hablando. Cuando los demás ven que te trabás, muchas veces pueden querer ayudarte y algunas veces realmente te ayudan; pero otras veces hacen que te pongas peor.

Las personas que no tartamudean, en general, no entienden qué es la tartamudez. Quieren ayudar pero no tienen la menor idea de cómo hacerlo. Lo podés ver en sus caras, parecen confundidos y hasta un poco nerviosos. Cuando la gente se pone nerviosa a veces hace cosas tontas, no es su culpa. Es porque saben muy poco acerca de la tartamudez. Entonces, podés mostrarles este texto y serás vos quien los ayude a ellos.

A veces tartamudeás y a veces no

Es fácil darse cuenta por qué a los demás les cuesta entender la tartamudez. A veces te cuesta mucho hablar y otras veces lo hacés fácilmente. Cuando jugás en tu cuarto o hablás bajito, todo está bien. Cuando jugás con tu perro o le hablás a un bebé, las palabras te salen sin trabarte. Algunos chicos no tartamudean cuando están enojados y, para otros, tener bronca hace que su tartamudez se ponga peor. Quizás te sea fácil hablar con tu hermanito o hermanita pero te cueste hablar con chicos más grandes que vos.

Algunos chicos tartamudean mucho en el colegio y muy poco en su casa. Otros, en cambio, hablan fácilmente en el colegio y se traban mucho en su casa. Muchos chicos tartamudean menos o nada durante las vacaciones. Pero otros hablan fácilmente cuando van al colegio todos los días y tartamudean más cuando están de vacaciones. La mayoría de los chicos se traban más cuando están cansados o enfermos, pero hay algunos que se traban menos.

¿Entendés lo que pasa? A las personas que no tartamudean les cuesta mucho entender la tartamudez porque esta va y viene y parece estar cambiando todo el tiempo.

Cada uno habla a su manera. Unos hablan rápido y otros lento. Algunos hablan lento y otros bajito. Todos tenemos una forma de hablar y cada chico tartamudean de una forma diferente. ¿No sería aburrido que todos fuésemos iguales?

¿Qué es lo que te hace tartamudear?

Todas las personas son diferentes. Algunas cosas las hacen bien y otras mal. Algunos chicos pueden correr muy rápido y otros no tanto. Algunos son muy buenos en matemática o dibujando, en cambio a otros les cuesta bastante.

Por ejemplo: para dibujar bien, los músculos de tu brazo, tu mano y tus dedos deben trabajar juntos al mismo tiempo. Cuando hacer un dibujo te resulta difícil, entonces te cuesta hacer que todos esos músculos trabajen juntos. Esto no es un gran problema, solo necesitás más tiempo para hacer un buen dibujo. Si tratás de hacerlo rápido, hay más posibilidades de que el dibujo te salga mal.

Si no sos muy bueno en algo y encima tratás de hacerlo rápido, podés ponerte nervioso. Y cuando te ponés nervioso, las cosas te cuestan todavía más. Especialmente cuando tenés miedo de cometer un error, lo más probable es que esto te pase. Las personas que dibujan bien no tienen este problema, pueden dibujar rápido hasta en los momentos en que se sienten tensos y no tienen miedo de equivocarse.

Pasa lo mismo con el habla. Para algunas personas hablar es muy fácil y nunca tienen problemas al hacerlo. Pero las personas que tartamudean tienen su punto débil en esta área. Algunas veces, puede ser difícil para tu lengua, tus labios, tu garganta y tu respiración trabajar juntos en forma rápida y suave. Cuando hablás lentamente o te sentís tranquilo, quizás no haya problema y hables muy bien.

Pero cuando estás apurado y querés decir algo rápido, o cuando estás nervioso, hablar puede resultar difícil y podés empezar a trabarte. Y si tenés miedo de que tartamudear esté mal y tratás con todas tus fuerzas de no hacerlo, hablar puede ser cada vez más difícil. Entonces quizás lo que hagas sea cerrar tus ojos o apretar con fuerza o hacer gestos para poder decir lo que querés. Los chicos que tienen mucho miedo de tartamudear pueden directamente quedarse callados. No atienden el teléfono, no terminan sus oraciones o tratan de encontrar palabras que les salgan más fácil. Esto no es nada divertido. Por eso es mucho mejor trabarte y no tratar de esconderlo. Te vas a sentir menos nervioso y cuanto más tranquilo estés, más fácil te va a resultar hablar.

Se necesita mucha habilidad para tartamudear…

¿Te acordás que estuvimos hablando de que cada uno tiene su propia forma de trabarse? Algunos chicos repiten muchas veces una palabra o parte de una palabra, a otros directamente la palabra no les sale. Algunos hacen cosas raras con su cara y otros no. algunos odian tanto su tartamudez que prefieren ni hablar. A otros parece no importarle y siguen hablando como les sale.

¿Cómo es tu tartamudez? Fijate en esta lista lo que a vos te parece que te pasa cuando te trabás.

A vos te pasa que:

___ Repetís un sonido muchas veces

___ Repetís una palabra muchas veces

___ No te sale la palabra

___ Dejás salir un poco de aire antes de empezar a hablar

___ Cerrás los ojos cuando te trabás

___ Hacés un sonido más largo (sssssssssssssssssonido)

___ Movés tu cabeza cuando te trabás

___ Movés alguna parte de tu cuerpo cuando te trabás

___ Dejás de hablar (cuando sentís que vas a trabarte)

___ Esperás que otro diga las cosas por vos

___ Tratás de encontrar una palabra que sea más fácil

Podrías tratar de enseñarle a tu mamá o a tu papá a trabarse de la forma en que vos lo hacés…¡¡¡Vas a ver cuánto les cuesta hacerlo!!!

Cuando te sentís triste o enojado por tu tartamudez…

A las personas les da bronca que las cosas le salgan mal. Cuando tratás de hacer algo y te sale mal una y otra vez, te podés poner de muy mal humor. La gente también puede sentirse triste cuando las cosas le salen mal.

Quizás no te importe que tu maestra o tus papás te reten una vez. Pero si te retan todos los días, seguramente te vas a sentir triste o enojado o las dos cosas.

Cuando las personas grandes están tristes o enojadas tratan de disimularlo. Pero, si los observás con atención, te vas a dar cuenta de cómo se sienten. Quizás estén más calladas que otros días o les moleste cualquier cosa y quieran estar solas.

Tartamudear de vez en cuando no es un gran problema. Pero si muchas veces te cuesta hablar, eso puede darte mucha bronca. Bronca con las palabras y con la tartamudez.  Empezás a odiarla. Quizás hablar se vuelva tan difícil que te empieces a sentir triste. Triste por la tartamudez. Cuando la gente está triste, llora. Quizás muchas veces te dijeron que tenés que ser fuerte y que no tenés que llorar como si fueras un bebé. Pero la tartamudez puede hacerte sentir tan mal, que está bien que llores por eso. No tiene que darte vergüenza hacerlo. Si demostrás que estás triste o enojado llorando o gritando, quizás te sientas mejor.

Quizás no quieras que todos los demás se enteren de cómo te sentís, y entonces llores en algún lugar donde nadie pueda verte ni oírte. Pero te vas a sentir mucho mejor si le contás a alguien lo que te pasa.

No sientas vergüenza. Pase lo que pase no te sientas culpable, la tartamudez no es culpa tuya.

Sol tiene 7 años. A veces su tartamudez le molesta tanto que la hace sentir triste o enojada. Para su cumpleaños le regalaron una muñeca que movía los labios. Le puso de nombre “muñeca tartamuda”. Cada vez que ella se siente mal por su tartamudez, va y le cuenta todo a su muñeca. Si tiene ganas de llorar, su muñeca está ahí para acompañarle. Pero, en realidad, sería mucho mejor que ella le cuente lo que le pasa a otra persona.

Tomás encontró otra solución. Él tiene un montón de autos de juguete, entonces, cuando tiene bronca por la tartamudez, juega a que los autos chocan unos con otros. Después se imagina que la policía viene a ver lo que pasó y él le cuenta por qué está tan enojado.

Cuando se burlan de vos por la tartamudez…

Los chicos se burlan unos a otros por muchas cosas. A uno le hacen burla por ser muy alto y a otro por ser muy petiso.

Se pueden burlar de vos por tener una nariz grande o por tener orejas gigantes. Por enfermarte muy seguido o no correr muy rápido. Por ser pelirrojo o por ser lento en matemática. Por no tener la ropa que usan todos o por no tener una bicicleta.

Es común que los chicos se hagan burla a veces. Pero supongamos que vos no tenés una bicicleta y te gustaría mucho tener una y que encima tus amigos se burlaran de vos por no tenerla. Seguramente las burlas te molestarán mucho. Lo mismo pasa con la tartamudez. Encima de que vos ya te sentís mal por tartamudear, los demás te hacen burla.

Cuando te hacen burla, vos podés contárselo a la maestra o podés pedirle a tu mamá o a tu papá que te ayuden. Pero también podes hacer otra cosa. Podés vos hacerle burla al que te burla. Siempre se te puede ocurrir algo para hacer.

Creo que Marcos, de 9 años, encontró una buena solución. Cuando le hacen burla sonríe y dice: “volvé cuando puedas tartamudear mejor que yo” …y así los chicos dejan de burlarse de él.

Algunas personas simplemente no entienden…

La tartamudez cambia todo el tiempo. Cada uno tartamudea a su manera y hasta esto puede variar de un día para otro. A las personas que no tartamudean les cuesta mucho entender esto. A la gente le gusta que las cosas sean siempre iguales. Cuando las cosas cambian todo el tiempo, se asustan. No saben cómo manejar las cosas que no entienden.

Tu mamá y tu papá pueden estar preocupados por tu tartamudez. Ellos quieren lo mejor para vos. Por eso es que tanto ellos, como las demás personas grandes, como también tus hermanos y hermanas, muchas veces quieren ayudarte. En parte porque se sienten mal por vos y en parte porque la tartamudez les asusta y les preocupa, y quieren, como vos, que se vaya.

Estas son algunas de las cosas que los demás seguramente te dicen para ayudarte:

  • “Tomá aire antes de hablar”
  • “Quedate tranquilo”
  • “Empezá otra vez”
  • “Si realmente querés, podés hablar mejor”
  • “Pará y hablá más lento”
  • “No tartamudees así”
  • “Antes de empezar a hablar, pensá lo que querés decir”
  • “Decí todo otra vez”

Estas cosas casi nunca te ayudan. Vos estás hablando lo mejor que podés y ellos pretenden que lo hagas todavía mejor. Es difícil seguir diciendo lo que querés decir cuando te sentís tan presionado. Obviamente la gente no sabe que en realidad te están haciendo las cosas más difíciles en vez de ayudarte. Por eso es que es tan importante que les cuentes acerca de tu tartamudez, que les expliques qué te gustaría que ellos hagan y qué no. Así realmente podrán ayudarte.

Pedro tiene 11 años y donde más tartamudea es en el colegio. Su maestra no entendía por qué. Cada vez que él quería decir algo en clase, su maestra se ponía muy nerviosa y entonces decía que mejor hable otro chico. Ella pensaba que esto era lo mejor para Pedro, porque así lo salvaba de tener que hablar y trabarse delante de toda la clase.

Pero, en realidad, era todo lo contrario. A Pedro le daba bronca no poder decir nada en clase. Entonces, lo habló con su mamá y juntos decidieron hablar con la maestra. Los tres se pusieron de acuerdo en que Pedro tendría la oportunidad de hablar en clase cada vez que él quisiera y que nadie lo molestaría por su tartamudez. Ahora a Pedro le gusta mucho más ir al colegio.

¡¡Está bien tartamudear!!!

No es contra la ley tener orejas grandes, o ser pelirrojo o rubio, o ser gordo o tener una bicicleta o una nariz chiquita. Tampoco está en contra de la ley tartamudear. Si vos decís que tartamudear está mal, vas a hacer más fuerza para no trabarte y ahora sabemos que cuanta más fuerza hacés, peor es. Eso no le gusta a nadie, por eso es que yo siempre sigo: “Está bien tartamudear”.

Si vos decís que tartamudear está bien, no vas a hacer fuerza para dejar de hacerlo. Y si no hacés fuerza, hablar será cada vez más fácil. Justamente lo contrario de lo que pensabas hasta ahora.

Luz tiene 10 años. Ella estaba muy triste por su tartamudez y había decidido no trabarse más. Trataba tanto de no hacerlo que su tartamudez estaba cada vez peor. Su mamá y su papá estuvieron de acuerdo en que estaba bien que ella a veces tartamudeara. Junto con su terapeuta, hicieron este poema:

Ya no te tenés que preocupar,

ahora podés tartamudear.

Estar triste no vale la pena,

tartamudear no es ningún problema.

 

Luz está mucho más contenta, ya no odia su tartamudez como antes y ahora hablar le resulta más fácil.

 

¡¡¡¡¡Vos sos muy importante!!!!!

Por la tartamudez y por otras cosas que no te gustan de vos, quizás sientas que hacés todo mal, que sos un desastre. Pensás que no le caés bien a la gente. No solo los chicos se sienten de esta manera, muchas personas grandes también. En este caso te olvidaste de algo…te olvidaste de qué importante es que estés vivo y que seas como sos. No existe nadie igual a vos en todo el mundo, sos único, sos especial. Te olvidaste de que hay muchas cosas que hacés bien y que hay mucha gente que te quiere y que te cuida.

Es feo que muchas veces a la gente le dé vergüenza demostrarle a los demás cuánto los quiere. Si sentís que no le importás a nadie, acordate que sos muy importante y así vas a sentirte mejor. Si te cuesta hacerlo solo, podés pedirle a tus papás o a alguien en quien confíes, que te ayude a recordarlo.

Escuchá a estos chicos quizás sus historias se parezcan a las tuyas…

María, 9 años: “No me gusta tartamudear, es por eso que quiero escribir lo que pienso. Siempre, cuando voy a visitar a mis abuelos o a mis tíos y empiezo a decir algo, tartamudeo. Y después tartamudeo un montón. Cuando me peleo con mis compañeros en el colegio, ellos se burlan de mí y me dicen “tartamuda” . Odio la tartamudez. Me da vergüenza y no me gusta. Esta es mi historia”.

Juan, 13 años: “¿Por qué tengo que tartamudear? Hace un tiempo aprendí a hablar más cómodo y por unos años estuvo todo bien. Volví a hacer tratamiento y ya estoy mejorando. Me gusta ir al tratamiento y eso es bueno porque si no te gusta ir, quizás no te sirva de mucho. Me gustaría deshacerme de mi tartamudez. ¿Por qué es tan feo tartamudear?. Cuando tartamudeo, me quedo trabado. La tensión que está en mi boca va aumentando y entonces me trabo. Tartamudear no es nada divertido. Pero después pienso: tartamudear no es ningún pecado, entonces ¿por qué no puedo trabarme un poco?. Y eso me ayuda. Solamente cuando conozco gente nueva y alguien me pregunta, trato de no tartamudear. Y entonces tartamudeo todavía más. Cuando quiero decir algo muy rápido, también me quedo trabado. Entonces la gente empieza a adivinar qué es lo que quiero decir. Ellos quieren ayudarme pero a mí no me gusta porque quiero decirlo yo. Antes hablaba muy rápido, pero ahora ya no. Aprendí a decirme a mí mismo: Si no querés preocuparte, no trates de apurarte. Quiero trabajar con mi tartamudez y así hablar más fácil algún día”.

Manuel, 11 años: “Tartamudear no me gusta, pero no me voy a morir por eso. Ahora lo sé. Cuando tengo que leer en clase pienso: no voy a tartamudear. Pero igualmente tartamudeo y eso es lo que más me molesta. Espero aprender mucho y que eso me ayude a sentirme mejor. No sé qué más escribir. Espero que esto sea suficiente.”

Pedro, 13 años: “Tengo 13 años. Tartamudeo desde hace muchos años, creo que más o menos 8. Empecé el tratamiento cuando tenía 12 años. Primero fui a una foníatra mujer y después a un foníatra hombre. Él me dice que tartamudear está bien, pero yo no pienso lo mismo. A mí me da mucha vergüenza trabarme. Para mí es un gran problema.”

Hola, soy matias, tengo 13 años.Escribo aqui para contarles sobre mi disfluencia.Todo empieza desde mi etapa de niño.Mi papa me dijo que todo esto empezo cuando tenia 6 años,cuando nacio mi hermana Ana Clara,yo creo que estaba celsoso de tener una hermana y por eso tengo este problema.Mi abuelo me dijo que para el,empezo cuando el era chico,estaban jugando afuera,donde era un lugar oscuro,se pusieron a la escondida,y lo asustaron.Yo por mi parte,creo en mi papa.Hasta ahora creo que me esta yendo bien con el este tema,por que estoy yendo desde el otro año a la Dra Mariana Urlezaga,de la ciudad de Azul,donde con ella hago actividades y hablamos de como me esta yendo en el colegio,y gracias a ella,puedo escribir este mensaje a esta pagina maravillosa.Por otro lado,con las lecciones en el colegio me estoy arreglando bien,ya que mi maestras saben sobre esto y mis mejores amigos,que van conmigo al colegio,al mismo salon tambien lo saben.Ellos me respetan al igual que mis maestras.Mi papa me ha ayudado para tranquilizarme,por que de vez en cuando me pongo nervioso antes de ir al colegio,el dia que tengo una leccion,y antes de dar la leccion.
Yo ya estoy acostumbrado a esto, y espero que algun dia se me vaya, pero igual sigo siendo el chico mas feliz del mundo aunque tenga esto,ya que tengo una familia que entiende este problema y me apoya en todo momento dificil de este problema.
Saludos

Hola !!! me llamo Nicolas , tengo 11 años y yo tambien como tantas personas soy disfluente. Tartamudeo desde los 5 años y estoy haciendo un tratamiento con una fonoudiologa llamada Romina Cura . Antes a mi me cargaban y se burlaban de mi pero ahora estoy mejor . Quiero contar un echo de mi vida que fue maravilloso para mi , una vez en el colegio un chico me molestaba mucho . Yo aveces como no me salian las palabras me iba por miedo a que ese chico me burle , pero un dia me canse de que se riera de mi y hice lo correcto , fui y le plantiee que no se ria de mi nunca mas porque me molestaba y estaba haciendo el esfuerzo para mejorarlo . bueno , esto fue todo . !!

Gracias, Nicolas.

Hola, soy Jerónimo, tengo 13 años. Yo no me acuerdo exactamente desde qué edad soy disfluente. Seguramente lo soy desde muy chiquitito, porque yo prácticamente no me acuerdo una vida sin disfluencia.
Desde mi punto de vista la disfluencia no es un problema que yo tenga que tomarlo como algo serio, no digo que no lo sea, pero yo nunca le dí la importancia que se merece.
Yo ahora estoy haciendo un tratamiento para mejorar mi fluidez.

Bueno, saludo, Jerónimo.


Hola soy Giovanni, tengo 9 años vivo en Avellaneda. Me gustan los autos y las guitarras tengo una eléctrica y una criolla con amplificador. El que lea mi carta y tiene saltitos (disfluencia) como yo que estoy mejorando, si se esfuerza va a poder mejorar con los consejos o técnicas que te de Julieta y vas a estar mucho mejor. Chau


Y tu historia…¿cuál es?

Leíste algunas historias escritas por otros chicos. Pero vos tenés tu propia historia para contar. Sería una buena idea que ahora escribas tu propia historia. Quizás estás enojado con tu tartamudez, entonces podés escribir una carta con enojo. Quizás tu tartamudez no te importe mucho, podés contar que no te importa. Quizás no sepas qué hacer con tu tartamudez, o quieras contar todo lo que pensás y sentís acerca de tu tartamudez. Eso puede ser un gran alivio.

También podés mandarnos tu carta a nosotros. Nos encantaría que lo hagas porque nosotros aprendemos mucho leyendo lo que los chicos que tartamudean tienen para contar. Y cuanto más aprendamos de ellos, más podremos ayudar a otros.

e-mail

info@aat.org.ar

subir